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LAS ELECCIONES EUROPEAS Y LA BÚSQUEDA DEL MERCADO ÚNICO DE TELECOMUNICACIONES

Desde hace años la UE persigue la creación de un mercado único europeo para las telecomunicaciones. La publicación del Libro Blanco de Thierry Breton, este pasado febrero, sentaba las bases de la promesa de lograr un mercado digital único verdadero que vaya más allá de las plataformas digitales, como sucede ahora, y que implique a las telecomunicaciones, que en la actualidad se encuentran con 27 mercados fragmentados.

Los mayores hándicaps no son solo las distintas regulaciones de espectro, despliegue y mercado en sí, sino también las diferentes arquitecturas de la red, los diferentes niveles de cobertura de cada país y sobre todo la gestión distinta que hacen del espectro en cada uno de los 27 países de la Unión Europea.

Un resultado de las elecciones del próximo 9 de junio en el que cambien las mayorías parlamentarias en el Parlamento Europeo podría bloquear que el Libro Blanco alguna vez llegue a ser ley.

Los partidos que ya integran el grupo de ultraderecha europea son partidarios de devolver las competencias a los Estados miembros, por lo que la idea del mercado único europeo no encaja con sus premisas.

La industria de los grandes operadores de telefonía y banda, actualmente está afectada por una caída de los ingresos y la rentabilidad, ventas históricas, fusiones y varios ERE que están afectando a miles de trabajadores en España y en resto de Europa.

En este contexto, Bruselas ha abierto el grifo de las fusiones y ha permitido operaciones de consolidación que hasta hace muy poco no se habrían tolerado por motivos de competencia.

Aunque esta decisión va en línea con las políticas de competencia europeas de tener al menos cuatro telecos fuertes por país, supone un cambio de tendencia después de 8 años sin grandes fusiones o compras en el sector europeo e incluso algunas rechazadas.

Esto puede resultar beneficioso para los intereses de los grandes operadores de telecomunicaciones europeos, que en los últimos años han intensificado sus reivindicaciones para pedir una mayor consolidación con la que poder ponerse a la altura de sus rivales norteamericanos o asiáticos gracias a un sector completamente desregulado.

Eso sí, que las empresas sean más grandes y puedan consolidarse más que ahora solo solucionaría el problema por la parte de escala, pero no evitaría la fragmentación regulatoria del sector en los 27 Estados miembros con la que se propone acabar la propuesta del mercado único de telecomunicaciones.

En cualquier caso e independientemente de los resultados de las elecciones europeas o la posible futura creación de un mercado único europeo de las telecomunicaciones, las pymes operadoras locales de telecomunicaciones seguirán ofreciendo sus servicios de conectividad y continuarán desempeñando un importantísimo papel en sus territorios de influencia, como hasta ahora.

Estas empresas han demostrado durante décadas que han estado en consonancia a la evolución de las últimas tecnologías, afrontando problemáticas en sus despliegues, sin ayudas públicas, creando empleo de calidad y reteniendo talento en sus municipios.

Han evolucionado y crecido en un entorno rural sobre el cual las grandes compañías no vislumbraban beneficios como para invertir en él. Por tanto. Se han ganado a pulso el reconocimiento y la confianza de sus clientes, que además son sus gentes cercanas, vecinos que comparten las casuísticas de sus territorios.

En definitiva, haya cuatro, tres o dos grandes operadores por estado, los operadores locales de telecomunicaciones seguirán estando al frente del desarrollo en sus áreas de influencia y la Asociación de Operadores de Telecomunicaciones de Castilla- La Mancha, AOTELCLM, estará allí para apoyarles y defender sus intereses.