Telefónica, Masorange y Vodafone van a compartir sus frecuencias 5G, en las zonas rurales de España.
Existe un acuerdo de mutualización de frecuencias por el cual desde el punto de vista técnico la compartición y o mutualización “permite cumplir los requisitos de velocidad que se establecen en la ayuda ÚNICO 5G Redes Activas de lograr velocidades 5G por encima de 100Mbps”.
Los grandes operadores tienen el espectro, han pujado por él, pero no lo estaban utilizando en las zonas rurales, donde hasta ahora no invertían demasiado. Y eso que tienen un compromiso que viene condicionado tanto por la asignación de espectro radioeléctrico, como por las ayudas públicas que reciben para ello.
Mientras, los operadores locales, han estado reclamando frecuencias y espectro para poder ofrecer servicios 5G, en sus territorios y como en el caso de la fibra ofrecer la conectividad donde los grandes no llegan o no les interesa por cuestiones de rentabilidad.
Está por ver si se podrá llegar a acuerdos con alguno de los tres operadores que mutualizan el espectro y en qué condiciones sería, pues los grandes han pagado mucho dinero por él, y después tienen que invertir más por las condiciones que deben cumplir, a lo que se suma la fiscalidad pertinente. No va a ser asequible en exceso, está claro.
En otros países europeos (como por ejemplo Alemania) se ha dejado una pequeña parte de espectro para “otros actores”, como las telecos locales y también para socios industriales de distinto tipo, en zonas donde se necesita una red propia para grandes corporaciones.
Aquí, se ha optado por no fragmentar el espectro. Habrá que ver la penetración de la nueva conectividad cuando de momento a nivel usuario sigue sin ser necesaria pues con la actual se cubren perfectamente las necesidades particulares de los usuarios.
A nivel de servicios industriales, sanidad, etc, tendrá mas utilidades a las que aplicar en el corto plazo. Para ello están en desarrollo proyectos pilotos demostrativos de las bondades de la muy baja latencia que se precisa en determinados casos de uso.
En cualquier caso, el operador local sigue teniendo su infraestructura propia basada en los despliegues realizados, sin ayudas públicas, pero ganándose la confianza de sus clientes, que al fin y al cabo son sus vecinos, paisanos, su entorno.
Empresarialmente seguirán teniendo proyección en nuevas tecnologías, redes Lora, Lorawan para IoT, incluso utilizar su propia fibra para conexiones IoT, pues en recientes ensayos se está demostrando un gran potencial y beneficios de esta sinergia.
Otros servicios de valor añadido por su cercanía, serán los relacionados con la digitalización, ciberseguridad, videovigilancia, etc que están ya en el portfolio de muchas empresas operadoras locales de telecomunicaciones, las cuales seguirán esforzándose por el progreso de su región.
