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NO HAY DIGITALIZACIÓN SIN INFRAESTRUCTURA PARA SUSTENTARLA.

Desde el gobierno central y más en concreto por lo que respecta al sector de las telecomunicaciones, el nuevo titular de la cartera de Transformación Digital, José Luis Escrivá, ha presentado las líneas estratégicas para esta legislatura en su departamento.

Los ejes principales serán: Impulso de la Inteligencia Artificial y su uso ético; Desarrollo de las capacidades tecnológicas del país y Transformación de la Administración pública.

Dentro del desarrollo de las capacidades tecnológicas están la conectividad, el impulso de la industria de los chips, la ciberseguridad, el desarrollo de centros de datos (CPO) sostenibles, el sector audiovisual y las capacidades digitales inclusivas.

Se esgrimió la conectividad, pero siempre con inversiones que ya se han realizado y sin nuevos anuncios para las empresas de telecomunicaciones.

Las operadoras de telecomunicaciones han comprobado que su protagonismo en estos planes es casi nulo y que las prioridades están más centradas en áreas como la inteligencia artificial (IA) que en ayudar a resolver los verdaderos problemas del sector y en dar un papel relevante a las infraestructuras digitales.

Parece ser que las infraestructuras digitales ya se dan por cumplidas, cuando aún hay mucho trabajo por hacer, no solo de extensión de la conectividad sino del mantenimiento y mejora de la misma.

Durante la pandemia, las redes de telecomunicaciones lograron que la economía y la nueva normalidad siguieran en marcha pese al confinamiento, una situación que una vez ha pasado queda en el recuerdo, pues en el día a día se da por hecho que todo está conectado correctamente.

Las soluciones digitales funcionan, la IA se va desarrollando para su implantación generalizada, la administración digital es impulsada y múltiples servicios son soportados gracias a una infraestructura de redes de telecomunicaciones que sustenta todo este nuevo ecosistema.

En el caso de la región, los operadores locales de telecomunicaciones han implantado sus redes sin ayudas públicas desde hace décadas y sin embargo dan ese sustento en sus territorios para todos los servicios de su ciudadanía, en lugares donde los grandes operadores no llegan.

Se han destinado 1.035 millones de dinero público desde 2018 para la banda ancha fija y están en curso otros 1.440 millones de 5G, sin contar con los 12.000 millones del Perte Chip que realmente están destinados a inversores mayoritariamente extranjeros. De estas grandes cantidades, los operadores locales de telecomunicaciones no han podido optar a prácticamente nada debido a la normativa que ha regulado su reparto.

Sin embargo, en los municipios donde operan, sus habitantes tienen un servicio de conectividad de garantía, ofrecido por personas cercanas que viven con las mismas inquietudes de su entorno geográfico y que siempre están ahí para lo que necesiten.

Actualmente el sector está inmerso en un contexto altamente deflacionario, con los ingresos cayendo en la mayoría de las operadoras y con serios problemas de rentabilidad, unido o propiciado por una competitividad extrema con algunas compañías empeñadas en fagocitar el mercado a cualquier precio.

Pese a este escenario, y a que el Ministerio de Transformación Digital tenga otras prioridades, los Operadores Locales de Telecomunicaciones de Castilla- La Mancha y su asociación AOTELCLM, continuarán esforzándose en ofrecer el sustento necesario para los servicios digitales en la región, gracias a sus redes e infraestructura de telecomunicaciones.

opl